En la última corrida de la Semana Grande de Bilbao, Daniel Luque realizó un quite personal y probablemente inédito. Para ejecutarlo, en cada pase de capote abre primero, con la mano exterior, el vuelo exterior del capote para fijar la embestida y, en cuanto el toro humilla, suelta ese vuelo para sujetar el capote únicamente por la esclavina con la mano interior y dar la salida por bajo, al estilo de una trinchera o una trincherilla.
Video de la Suerte : https://x.com/castaybravura/status/2094555623488634982
Algunos aficionados curiosos realizaron diversas investigaciones que les llevaron a descubrir el Trincherazo con el capote, a menudo ilustrado con una fotografía de Enrique Ponce, como sucede en el libro « Todas las Suertes por sus Maestros », de José Luis Ramón. Esta referencia no corresponde al quite realizado por Daniel Luque. Estas son las razones:
El trincherazo con el capote es bien una suerte de recurso, bien una suerte ejecutada aisladamente como remate para finalizar un quite o una serie de capotazos. Su nombre le viene por asimilación al Trincherazo de Muleta, que es un pase de castigo o de remate según el momento en que se ejecute.
En el quite de Daniel Luque, la intención del matador es enlazar las suertes de capa formando un conjunto que constituye un quite y no un remate aislado. Entre cada lance, cambia la mano que sujeta la esclavina, ya que alterna el pitón por el que ejecuta la suerte. Siguiendo el mismo principio de asimilación empleado para el trincherazo anteriormente mencionado, procede asimilar los lances del quite a la trinchera cuando la suerte se ejecuta con la mano derecha y a la trincherilla cuando se ejecuta con la mano izquierda.
Cabe plantearse si el último lance, ejecutado con la mano derecha, debe calificarse o no de trincherazo. Por la forma en que se ejecuta, este último lance no es, claramente, un pase de castigo. Sin embargo, sí constituye el remate del quite, aunque se mantiene dentro del mismo concepto y estilo que los lances anteriores, razón por la cual, en mi crónica, los he calificado exclusivamente como trincheras y trincherillas de capa.
La intervención de Daniel Luque es lo suficientemente original como para plantearse si debe darse a este quite un nombre propio. Dado que el término « Luquesinas » ya se utiliza para una suerte de muleta, propondría para este quite el nombre de « Quite de la Esclavina ».
René Arneodau

